Llevaba varios días caminando, y otra vez volvía a sentir los mismos temblores. Un hormigueo le recorrió todo el cuerpo y la cabeza le parecía estallar. Miró el brillo de la luna reflejado en una charca cercana al camino y cayó sin sentido.
Cuando la muchacha se volvió a despertar estaba muy desconcertada. Ya había amanecio, se hallaba en medio de un frondoso bosque y había varios huesos todavía sangrantes a su alrededor. Se llevó la mano a la boca y al retirarla apareció llena de sangre: "No puede ser, otra vez no"- Se dijo Airin para si misma.
Tan pronto como se pudo tener en pié hechó a correr hasta que sus temblorosos pasos se lo permitieron. Consiguió llegar hasta la entrada de una pequeña aldea, allí la encontró un joven y decidió llevarla al hechicero. La cogió en brazos, aunque a duras penas, porque aunque cansada, el nerviosismo hacía mella en ella y no paraba de moverse. Esto le costó al chico algún que otro rasguño.
El hechicero hizo lo que estuvo en su mano para curarla, tras varias horas de ungüentos e infusiones por fín pudo hablar. Lo poco que pudo balbucear eran palabras sueltas e incomprensibles: "colmillos...", "sangre...", " hambre atroz...", "libertad..."
Cuando estuvo mejor Airin le contó lo que sentía al sabio hechicero. El chico, que se hallaba esperando fuera alcanzó a oir el final de una frase, mientras se acercaban a la puerta para despedirse: "...la bestia que te persigue."
El chico no pudo evitar su reacción y en cuanto salieron, se arrodillóante la muchacha y le prestó juramento: "No temais hermosa dama, porque aunque la vida me cueste acabaré con esa fiera que os acecha."
Los ojos de la chica se abrieron como platos y con una expresión entre la sorpresa y el miedo, miró interrogante al hechicero. Su destino estaba escrito ya, y en un mes encontraría su final.
domingo, 6 de mayo de 2007
miércoles, 2 de mayo de 2007
Esperanza perdida
Clavó la espada en tierra y con los ojos alumbrados por la furia consiguió levantarse para dar el golpe final, no le importaba lo que pudiera pasar pero aquello debía terminar. El cíclope no paraba de asestar golpes que iban hundiendo cada vez más su armadura hasta casi dejarle sin respiración, pero la voluntad y el valor de un guerrero supera cualquier obstáculo físico.
Arremetió contra él, cuando descuidado, el cíclope le dio la espalda con la ilusión de la victoria. Se miró la tripa y vio como una punta plateada asomaba rezumando sangre, pronto desapareció para volver a aparecer cerca del corazón. El cíclope no comprendía, torpemente se dio la vuelta para ver al guerrero tumbado en el suelo y agonizando por el esfuerzo, como si de una tempestad se tratara el cíclope cayó finalmente al suelo.
Tenue, aunque firmemente el clamor de la batalla empezaba a escucharse de nuevo en los oídos del guerrero. Tras la caída del cíclope sus tropas habían renovado sus esperanzas y comprobaron que la victoria, aunque difícil no sería imposible. Las tropas enemigas fueron cayendo poco a poco bajo el yugo de los renacidos, esto dejó una gran pregunta en la mente de nuestro gran héroe, ahora caído: En esa situación ¿Quién eran los verdaderos enemigos?¿Quién merecía ganar? Después de todo ellos acababan de llegar al lugar y pretendían conquistarlo (eso si por orden directa de su rey), los que allí estaban defendiendo el lugar llevaban cientos de años, pero oprimiendo al pueblo. Los que llegaban tenían el ideal claro de libertad, pero la mayoría de los que luchaban en el bando contrario habían ido engañados a la batalla. Y de esa victoria ¿Quien podía alegrarse si ganaba o perdía?¿Cuál podría ser la victoria justa?
Por eso cuando la batalla terminó lo primero que ordenó el guerrero fue que enterraran con honores a todos los caídos en batalla, sin excepción de los enemigos.
Arremetió contra él, cuando descuidado, el cíclope le dio la espalda con la ilusión de la victoria. Se miró la tripa y vio como una punta plateada asomaba rezumando sangre, pronto desapareció para volver a aparecer cerca del corazón. El cíclope no comprendía, torpemente se dio la vuelta para ver al guerrero tumbado en el suelo y agonizando por el esfuerzo, como si de una tempestad se tratara el cíclope cayó finalmente al suelo.
Tenue, aunque firmemente el clamor de la batalla empezaba a escucharse de nuevo en los oídos del guerrero. Tras la caída del cíclope sus tropas habían renovado sus esperanzas y comprobaron que la victoria, aunque difícil no sería imposible. Las tropas enemigas fueron cayendo poco a poco bajo el yugo de los renacidos, esto dejó una gran pregunta en la mente de nuestro gran héroe, ahora caído: En esa situación ¿Quién eran los verdaderos enemigos?¿Quién merecía ganar? Después de todo ellos acababan de llegar al lugar y pretendían conquistarlo (eso si por orden directa de su rey), los que allí estaban defendiendo el lugar llevaban cientos de años, pero oprimiendo al pueblo. Los que llegaban tenían el ideal claro de libertad, pero la mayoría de los que luchaban en el bando contrario habían ido engañados a la batalla. Y de esa victoria ¿Quien podía alegrarse si ganaba o perdía?¿Cuál podría ser la victoria justa?
Por eso cuando la batalla terminó lo primero que ordenó el guerrero fue que enterraran con honores a todos los caídos en batalla, sin excepción de los enemigos.
domingo, 22 de abril de 2007
Una historia para ser recordada
“ Escuchad, acercaos a mi amigos. Hoy no importa cual sea vuestra casa o linaje, pues os contaré una leyenda que os cautivará a todos...”
Aquel era día de historias en la aldea, y todos estaban especialmente emocionados porque hacía unos tres días que llegó un Eshu y les había prometido a todos contar la leyenda más bella que sus oídos habrían escuchado jamás a cambio de un poco de hospitalidad.
“...Ocurrió hace mucho tiempo atrás, que en unas tierras llenas de encanto y de ilusión nació un corazón lleno de valentía y honor. El sabio mago del reino fue el encargado de ir forjando su alma...”
Se creó un ambiente de gran expectación, e incluso el aire parecía haberse parado a escuchar al honorable Eshu. Un entorno lleno de magia empezaba a hacerse notar y las llamas chisporroteaban con más fuerza.
“...Llegó la última lección de su entrenamiento. En ella, aprendió que no solo existían cuatro elementos, sino que eran seis: El agua, el fuego, la tierra, el aire, la luz y la oscuridad. Tendría que aprender a dominar la sabiduría de los seis si quería convertirse en un mago y caballero, justo y bueno, porque...”
Aquella parte hizo que una expresión de asombro iluminara el rostro de todos los presentes. Hubo varios gestos de asentimiento, e incluso los pookas que estaban a sus juegos dejaron lo que estaban haciendo para prestar atención con sus cinco sentidos.
“...Ya habían pasado varios años de viaje y aventuras, pero ese día le esperaba una nueva sensación, el amor. Habían pasado ya dos días desde la última vez que había podido probar bocado o beber algún trago(En este punto todos los integrantes de la casa Fiona se apiadaron especialmente por el muchacho). Por eso creyó que cuando delante de él apareció aquel vergel, era una mala jugada de sus ojos tras varios días de descanso. Se acercó y todo su cuerpo sintió el frescor que producían aquellas verdes plantas. Siguió adentrándose y se quedó paralizado cuando en un banco cerca del estanque vio a una mujer. Era la más bella que había visto nunca, una diosa ante sus ojos. ...”
Había una mirada soñadora en los ojos de todos los presentes. En los sátiros apareció una luz de lujuria en sus ojos y sonrisa, y las parejas que allí estaban presentes se juntaron un poquito más en un cariñoso abrazo.
“...El clamor de las espadas al chocar se escuchaba en todo el reino. La lucha duraba ya un par de días, pero el mago troll no mostraba ninguna señal de cansancio. La sala en la que se hallaban estaba llena de escombros y las paredes tenían agujeros y sombras de explosiones, arriba en el techo había una jaula de barrotes de oro y dentro se hallaba la razón de la lucha. El lucero que había iluminado la vida del mago, desde el día que se encontraron en aquel oasis, se hallaba atrapado. Los destellos que producía aquella divinidad empezaban a apagarse...”
Los trolls allí presentes estaban henchidos de orgullo ante tanta nobleza en batalla de uno de los suyos. Las lágrimas empezaban a aflorar en los ojos de casi todos los presentes, los redcaps habían borrado la emoción que había producido una batalla tan espectacular y ahora tenían el semblante serio. Los más sorprendente de la situación era que todo, y absolutamente todos estaban en silencio, solo las palabras del Eshu resonaban en el aire y en las mentes de todos los presentes.
“...El enemigo se hallaba ahora muerto en varios pedazos(todos los redcaps sonrieron a la vez), a varios metros la hermosa dama cuidaba en su regazo el cuerpo del mago, que aún restaba algo de vida:
- Siento escapar mi vida, siento que ya no pertenezco a este mundo y he de marchar.
Con lágrimas en los ojos la mujer le contestó:
- No digas eso por favor, no me dejes. Si no estás a mi lado no podré seguir...”
La única dama Shide se llevó la mano al corazón como si se le fuera a salir, y parecía que esas palabras formaran parte de ella desde hacía ya muchísimos años.
“- Gracias a ti he visto uno de los mayores milagros que jamás soñé. – Siguió diciendo el troll. – En tu honor he dado mi vida y orgulloso estoy de tan gran hazaña, pero no te preocupes, estaré contigo siempre y allá arriba te esperaré hasta que sea la hora de volvernos a encontrar. Se que sufres, pero resiste en honor de todos los que han caído y por los que aún viven. Dame un abrazo por favor, siento que ya me llaman.
Tras llorar amargamente varios días al lado de su noble caballero, reunió todas sus fuerzas y decidió enfrentarse a su propio dolor pero siempre llevando el alma del mago en su corazón.
Y así fue como la historia de valor, amor y verdad entre una Shide y un Troll llegó a su fin.”
Hubo un largo silencio (todos se habían quedado sin palabras) y tras él un gran estruendo producido por los aplausos y los vítores que todos dirigían hacia el Eshu.
Le ofrecieron quedarse más tiempo, pero él alegó:
- Lo siento mucho pero todavía tengo muchos lugares que descubrir e historias que aprender. - y mirando fijamente a la Shide añadió – pero seguro que si aprendéis a indagar un poco más en la gente de vuestra aldea descubriréis que estas historias y otras, de mayores fantasías, son tan ciertas como que el mundo gira.
Tras estas palabras se fue alejando poco a poco por el camino.
Aún hoy la historia resuena los oidos de todos los habitantes de la aldea, y una Shide de hermosas facciones que todavía allí vive, se acuesta cada noche murmurando: Dame un abrazo, siento que ya me llaman...
Aquel era día de historias en la aldea, y todos estaban especialmente emocionados porque hacía unos tres días que llegó un Eshu y les había prometido a todos contar la leyenda más bella que sus oídos habrían escuchado jamás a cambio de un poco de hospitalidad.
“...Ocurrió hace mucho tiempo atrás, que en unas tierras llenas de encanto y de ilusión nació un corazón lleno de valentía y honor. El sabio mago del reino fue el encargado de ir forjando su alma...”
Se creó un ambiente de gran expectación, e incluso el aire parecía haberse parado a escuchar al honorable Eshu. Un entorno lleno de magia empezaba a hacerse notar y las llamas chisporroteaban con más fuerza.
“...Llegó la última lección de su entrenamiento. En ella, aprendió que no solo existían cuatro elementos, sino que eran seis: El agua, el fuego, la tierra, el aire, la luz y la oscuridad. Tendría que aprender a dominar la sabiduría de los seis si quería convertirse en un mago y caballero, justo y bueno, porque...”
Aquella parte hizo que una expresión de asombro iluminara el rostro de todos los presentes. Hubo varios gestos de asentimiento, e incluso los pookas que estaban a sus juegos dejaron lo que estaban haciendo para prestar atención con sus cinco sentidos.
“...Ya habían pasado varios años de viaje y aventuras, pero ese día le esperaba una nueva sensación, el amor. Habían pasado ya dos días desde la última vez que había podido probar bocado o beber algún trago(En este punto todos los integrantes de la casa Fiona se apiadaron especialmente por el muchacho). Por eso creyó que cuando delante de él apareció aquel vergel, era una mala jugada de sus ojos tras varios días de descanso. Se acercó y todo su cuerpo sintió el frescor que producían aquellas verdes plantas. Siguió adentrándose y se quedó paralizado cuando en un banco cerca del estanque vio a una mujer. Era la más bella que había visto nunca, una diosa ante sus ojos. ...”
Había una mirada soñadora en los ojos de todos los presentes. En los sátiros apareció una luz de lujuria en sus ojos y sonrisa, y las parejas que allí estaban presentes se juntaron un poquito más en un cariñoso abrazo.
“...El clamor de las espadas al chocar se escuchaba en todo el reino. La lucha duraba ya un par de días, pero el mago troll no mostraba ninguna señal de cansancio. La sala en la que se hallaban estaba llena de escombros y las paredes tenían agujeros y sombras de explosiones, arriba en el techo había una jaula de barrotes de oro y dentro se hallaba la razón de la lucha. El lucero que había iluminado la vida del mago, desde el día que se encontraron en aquel oasis, se hallaba atrapado. Los destellos que producía aquella divinidad empezaban a apagarse...”
Los trolls allí presentes estaban henchidos de orgullo ante tanta nobleza en batalla de uno de los suyos. Las lágrimas empezaban a aflorar en los ojos de casi todos los presentes, los redcaps habían borrado la emoción que había producido una batalla tan espectacular y ahora tenían el semblante serio. Los más sorprendente de la situación era que todo, y absolutamente todos estaban en silencio, solo las palabras del Eshu resonaban en el aire y en las mentes de todos los presentes.
“...El enemigo se hallaba ahora muerto en varios pedazos(todos los redcaps sonrieron a la vez), a varios metros la hermosa dama cuidaba en su regazo el cuerpo del mago, que aún restaba algo de vida:
- Siento escapar mi vida, siento que ya no pertenezco a este mundo y he de marchar.
Con lágrimas en los ojos la mujer le contestó:
- No digas eso por favor, no me dejes. Si no estás a mi lado no podré seguir...”
La única dama Shide se llevó la mano al corazón como si se le fuera a salir, y parecía que esas palabras formaran parte de ella desde hacía ya muchísimos años.
“- Gracias a ti he visto uno de los mayores milagros que jamás soñé. – Siguió diciendo el troll. – En tu honor he dado mi vida y orgulloso estoy de tan gran hazaña, pero no te preocupes, estaré contigo siempre y allá arriba te esperaré hasta que sea la hora de volvernos a encontrar. Se que sufres, pero resiste en honor de todos los que han caído y por los que aún viven. Dame un abrazo por favor, siento que ya me llaman.
Tras llorar amargamente varios días al lado de su noble caballero, reunió todas sus fuerzas y decidió enfrentarse a su propio dolor pero siempre llevando el alma del mago en su corazón.
Y así fue como la historia de valor, amor y verdad entre una Shide y un Troll llegó a su fin.”
Hubo un largo silencio (todos se habían quedado sin palabras) y tras él un gran estruendo producido por los aplausos y los vítores que todos dirigían hacia el Eshu.
Le ofrecieron quedarse más tiempo, pero él alegó:
- Lo siento mucho pero todavía tengo muchos lugares que descubrir e historias que aprender. - y mirando fijamente a la Shide añadió – pero seguro que si aprendéis a indagar un poco más en la gente de vuestra aldea descubriréis que estas historias y otras, de mayores fantasías, son tan ciertas como que el mundo gira.
Tras estas palabras se fue alejando poco a poco por el camino.
Aún hoy la historia resuena los oidos de todos los habitantes de la aldea, y una Shide de hermosas facciones que todavía allí vive, se acuesta cada noche murmurando: Dame un abrazo, siento que ya me llaman...
lunes, 16 de abril de 2007
A la orilla de Tossa de mar (un relato de vacaciones)
El joven muchacho lloraba silenciosamente a la orilla del mar. No le importaba que el agua fría le rodeara, porque más frío que el que ahora habitaba en su corazón y más humedad que la que en su alma se hallaba, no podría albergar. Sus lágrimas iban cayendo a la arena y con las idas venidas de la mar iban confundiéndose con el salado gigante.
Una sirena, llamada por la curiosidad de saber porque el mar iba aumentando en tristeza, se acercó tímidamente hacia la cala. Iba escondiéndose en cada pequeño recoveco que las rocas le brindaban a modo de escondite. Llegó a la arena, pero el muchacho no se dio cuenta de nada, ya que tenía las manos sobre la cara y esta casi entre las rodillas. Aún así una leve bruma avanzó para esconderla.
La curiosidad iba aumentando en ella, y eso se reflejaba en su cara. El joven, al cabo de un rato, percibió la bruma, pero no le dio mayor importancia, por eso dio un gran respingo cuando unas frías y musgosas manos apartaron el pelo de su cara. La sirena no comprendió su reacción y, con unos ojos más temerosos que sorprendidos, intentó irse rápidamente, pero al estar tan metida en tierra apenas pudo aletear un poco.
Una vez pasado el susto, el joven la miró fijamente a lo que la sirena también respondió. Una especie de magia creó un vínculo entre ellos que a cada segundo se iba haciendo más fuerte. En ella una sonrisa apareció en sus labios, en él las lágrimas dejaron de brotar y el mundo a su alrededor dejó de girar.
Este magnetismo solo logró ser roto por un canto que vino desde la lejanía del fondo del mar. Un canto que a pesar de ser muy parecido al de los delfines parecía tener una gramática como la del lenguaje humano.
La cara de la sirena se entristeció mucho, tenía que marcharse. Con las manos fue arrastrándose poco a poco, hasta que pudo nadar libremente Aún no había dejado de mirar al muchacho. Ante el miedo de perderla este se hechó al mar. No sabía nadar y menos respirar bajo el agua, pero cuando la sirena le abrazó huyeron todos sus miedos y junos se adentraron hacia la procedencia de aquel canto eterno.
Una sirena, llamada por la curiosidad de saber porque el mar iba aumentando en tristeza, se acercó tímidamente hacia la cala. Iba escondiéndose en cada pequeño recoveco que las rocas le brindaban a modo de escondite. Llegó a la arena, pero el muchacho no se dio cuenta de nada, ya que tenía las manos sobre la cara y esta casi entre las rodillas. Aún así una leve bruma avanzó para esconderla.
La curiosidad iba aumentando en ella, y eso se reflejaba en su cara. El joven, al cabo de un rato, percibió la bruma, pero no le dio mayor importancia, por eso dio un gran respingo cuando unas frías y musgosas manos apartaron el pelo de su cara. La sirena no comprendió su reacción y, con unos ojos más temerosos que sorprendidos, intentó irse rápidamente, pero al estar tan metida en tierra apenas pudo aletear un poco.
Una vez pasado el susto, el joven la miró fijamente a lo que la sirena también respondió. Una especie de magia creó un vínculo entre ellos que a cada segundo se iba haciendo más fuerte. En ella una sonrisa apareció en sus labios, en él las lágrimas dejaron de brotar y el mundo a su alrededor dejó de girar.
Este magnetismo solo logró ser roto por un canto que vino desde la lejanía del fondo del mar. Un canto que a pesar de ser muy parecido al de los delfines parecía tener una gramática como la del lenguaje humano.
La cara de la sirena se entristeció mucho, tenía que marcharse. Con las manos fue arrastrándose poco a poco, hasta que pudo nadar libremente Aún no había dejado de mirar al muchacho. Ante el miedo de perderla este se hechó al mar. No sabía nadar y menos respirar bajo el agua, pero cuando la sirena le abrazó huyeron todos sus miedos y junos se adentraron hacia la procedencia de aquel canto eterno.
miércoles, 21 de marzo de 2007
El forjador
Cuenta la leyenda que existía un forjador que era capaz de doblegar cualquier elemento,(ya fueran rocas, hierro, oro,...)
Tal era su arte que la gente solía decir sin miedo a equivocarse que sus creaciones tenían alma propia.
A pesar de tanta fama era bastante pobre, pues su trabajo era muy difícil y solo accedía a las peticiones de la gente que realmente lo necesitaba. y muchas veces no eran precisamente los mas ricos.
Un dia un rey, algo caprichoso, le encargó que hiciera la mejor estatua para ponerla en el centro de la pared del salón de recepciones.
En cualquier otra circunstancia no habría aceptado, pero el encargo tenía algo especial que le hizo nacer el afán de superarse. Pues este rey no quería que tratara con ningún metal ni que intentara manipular ninguna piedra preciosa, quería que hiciera una escultura en madera. Su mejestad estaba dispuesto a pagarle con lo que él buen forjador quisiera, y este acordó que lo especificaría cuando ya estuviera realizada la obra.
Tardó seis meses enteros en realizarla. A cada día que pasaba se iba sintiendo con menos fuerza, mientras los latidos de su corazón disminuían en intensidad le parecía que un corazón dentro de la escultura iba cobrando vida. tal fue así que cuando le dió el último toque exaló tambien su último suspiro. desde entonces existe por todo el pueblo de que en su más bella obra dejó tambien lo que más quería: Su propia alma, su vida. Y tambien comentan de que desde el centro del salón obseva los ojos más juiciosos que ocuparon nunca esa habitación
Tal era su arte que la gente solía decir sin miedo a equivocarse que sus creaciones tenían alma propia.
A pesar de tanta fama era bastante pobre, pues su trabajo era muy difícil y solo accedía a las peticiones de la gente que realmente lo necesitaba. y muchas veces no eran precisamente los mas ricos.
Un dia un rey, algo caprichoso, le encargó que hiciera la mejor estatua para ponerla en el centro de la pared del salón de recepciones.
En cualquier otra circunstancia no habría aceptado, pero el encargo tenía algo especial que le hizo nacer el afán de superarse. Pues este rey no quería que tratara con ningún metal ni que intentara manipular ninguna piedra preciosa, quería que hiciera una escultura en madera. Su mejestad estaba dispuesto a pagarle con lo que él buen forjador quisiera, y este acordó que lo especificaría cuando ya estuviera realizada la obra.
Tardó seis meses enteros en realizarla. A cada día que pasaba se iba sintiendo con menos fuerza, mientras los latidos de su corazón disminuían en intensidad le parecía que un corazón dentro de la escultura iba cobrando vida. tal fue así que cuando le dió el último toque exaló tambien su último suspiro. desde entonces existe por todo el pueblo de que en su más bella obra dejó tambien lo que más quería: Su propia alma, su vida. Y tambien comentan de que desde el centro del salón obseva los ojos más juiciosos que ocuparon nunca esa habitación
lunes, 5 de marzo de 2007
Salve a los victoriosos caidos!!!
Hermanos, hoy estamos aqui brindando y celebrando juntos esta victoria qe tanto hemos merecido. Pero no hemos de olvidarnos de aquellos que han quedado atrás. Nuestros compatriotas han demostrado con mucho su gran valor, derramando hasta la última gota de su sangre por defender estas murallas. Vivamos a partir de ahora cada segundo de nuestra vida para honrrar su memoria, que en cada acto hagamos que en nuestra existencia quede reflejada su valentía y la bravura de su acero. Pues así como ellos dieron su vida para que esta ciudadela siga en pie, nosotros viviremos por ellos, para enaltecer su alma.
Suficiente fue el ansia de justicia de nuestro ejército, que aún con las heridas abiertas seguía luchando, para desalentar y derrotar al enemigo.
Alcemos nuestras copas esta noche, que la cerveza recorra nuestras gargantas y que el orgullo llene nuestros corazones.
(Leventando la copa para hacer un brindis) Por la libertad y por todos los que hoy no pueden celebrar tan maravillosa fiesta con nosotros. y ahora disfrutad como nunca enorgulleceros del triunfo que habeis conseguido, que la luz de su amistad siempre os acompañe. Celebremos esta noche como nunca porque otro día seremos nosotros los que caigamos con un honrroso final en alguna de las batallas de esta tediosa guerra defendiendo a los nuestros. Larga vida a los caidos,
¡Que empieca la música!
Suficiente fue el ansia de justicia de nuestro ejército, que aún con las heridas abiertas seguía luchando, para desalentar y derrotar al enemigo.
Alcemos nuestras copas esta noche, que la cerveza recorra nuestras gargantas y que el orgullo llene nuestros corazones.
(Leventando la copa para hacer un brindis) Por la libertad y por todos los que hoy no pueden celebrar tan maravillosa fiesta con nosotros. y ahora disfrutad como nunca enorgulleceros del triunfo que habeis conseguido, que la luz de su amistad siempre os acompañe. Celebremos esta noche como nunca porque otro día seremos nosotros los que caigamos con un honrroso final en alguna de las batallas de esta tediosa guerra defendiendo a los nuestros. Larga vida a los caidos,
¡Que empieca la música!
jueves, 1 de marzo de 2007
El final de todo o tan solo el principio?
Era una calurosa noche de verano, pero el frío se apoderaba de ella. Ninguna nube cubría el cielo porque todas se hayaban sobre su corazón.
En aquella celda oscura de fría piedra la única luz que entraba era un rayo de luz de luna. Un agujero en el techo parecía permitirle piadosamente la entrada para hacerme compañía o tal vez para encerrar tambien su belleza.
Su negaciónla había hecho prisionera,pues el hermano del rey quería casarse con ella, pero ella amaba al hijo del rey. A pesar de tantas advertencias recibidas ninguno de los dos quería negar la evidencia de sus sentimientos.
Una mañana la guardia del hermano del rey irrumpió en casa de la joven y la leyeron una sentencia de ahorcamiento. Cuando su amado se enteró de lo que ocurría acudió rápidamente en su ayuda portando una guadaña, parecía que nadie podría frenar su ira. El resultado fue...
En la soledad de la celda escuchó un ruido y se acercó a una de las paredes que había a los laos de la puerta.
- ¿Estas ahi, Ari?
- Si cariño, aqui estoy - Se acercó tanto a la pared que parecía que la fuera a traspasar.
Las lágrimas empezaban a inundar sus ojos y empezó a sollozar suavemente.
- Pequeña, no llores más. Ya no hay nada que temer porque todo se acabó, todo se ha muerto.
Quedáronse los dos en silencio, no hacía falta decir nada más. Los dos sabían bien cual sería su final.
En aquella celda oscura de fría piedra la única luz que entraba era un rayo de luz de luna. Un agujero en el techo parecía permitirle piadosamente la entrada para hacerme compañía o tal vez para encerrar tambien su belleza.
Su negaciónla había hecho prisionera,pues el hermano del rey quería casarse con ella, pero ella amaba al hijo del rey. A pesar de tantas advertencias recibidas ninguno de los dos quería negar la evidencia de sus sentimientos.
Una mañana la guardia del hermano del rey irrumpió en casa de la joven y la leyeron una sentencia de ahorcamiento. Cuando su amado se enteró de lo que ocurría acudió rápidamente en su ayuda portando una guadaña, parecía que nadie podría frenar su ira. El resultado fue...
En la soledad de la celda escuchó un ruido y se acercó a una de las paredes que había a los laos de la puerta.
- ¿Estas ahi, Ari?
- Si cariño, aqui estoy - Se acercó tanto a la pared que parecía que la fuera a traspasar.
Las lágrimas empezaban a inundar sus ojos y empezó a sollozar suavemente.
- Pequeña, no llores más. Ya no hay nada que temer porque todo se acabó, todo se ha muerto.
Quedáronse los dos en silencio, no hacía falta decir nada más. Los dos sabían bien cual sería su final.
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